Una amiga le había contado que los jóvenes sin desvirgar tenían una energía brutal y como tenía un vecino de esas características decidió pasar a la acción.
Un joven espera el metro en el andén de una estación abarrotada. Fija su mirada en una joven provinciana y se las ingenia para poder manosearla aprovechando la aglomeración. Aunque una sorpresa aguarda bajo su falda.