Aparece Pepita; se trata de una amiga de mi madre. Según mi madre a esta caliente madurita no le importa ponerle los cuernos a su marido. Una conversación da pie a un acercamiento más íntimo con ella.
La confianza entre una joven madre y su hijo, hace que el hijo se convierta en el complice de las correrias sexuales de la madre y mas tarde en su amante.
Siempre desde mí más tierna edad estuve obsesionado por el cuerpo de mi tía Eugenia, ella es la hermana menor de mi padre. Y desde que yo tenía doce años siempre que la veía terminaba haciéndome una paja en su honor.