Era una muchacha joven, bonita, un cuerpo delicado y precioso, sus senos eran grandes, ligeramente caídos, sus labios incitaban al pecado, cuando entró a trabajar en la familia, todos los miembros masculinos, hacían lo imposible para agradar a la muchacha.
ella se empezó a desnudar ante nuestros ojos que se abrían como platos pues nunca habíamos visto totalmente a ninguna mujer y aunque no se quito totalmente la ropa si la pudimos ver en ropa interior traía un calzón súper chiquito después supe que se llamaban tangas y traía un brassiere del mismo color casi transparente, desde donde estábamos se veían claramente sus pezones y su vello pubico