Cuando se levantó para coger su abrigo del portaequipajes le agarré el paquete sonriéndole insinuante, Ken bajó la vista hasta encontrarse con mis ojos, miró mi bulto y de nuevo mi cara, me hizo un guiño y nos despedimos.
Me acerqué a su verga así, con la boca muy abierta; me la metí bien adentro y volví a sacarla sin haberla rozado siquiera. El chico suspiró a la vez que me agarró la cabeza para que me comiera esa polla...
Yo estaba sentado en la esquina de la barra con las piernas muy abiertas y las manos apoyadas en las rodillas. Ben tenía sus piernas cruzadas y, acodado en la barra, su mano derecha acariciaba insinuante el vaso de tubo lleno hasta arriba de hielo.
Apreté el botón rojo de stop con mi mano izquierda y con la derecha apreté levemente su paquete. No dijo nada. Me coloqué detrás de él y seguí acariciando su bulto ahora con las dos manos, las paredes cubiertas de espejo del ascensor me ofrecían un bonito espectáculo.
La tarde estaba declinando; la persiana medio bajada, un par de velas daban cierto aire místico al ambiente, que se completaba con un solo de piano de algún disco regalado.
Comenzó a desabotonar su camisa lentamente... yo estaba precisamente lavando el lavabo y frente a mí estaba el espejo del baño, por lo que tenía total libertad de verle... cuando desabrochó el último botón, noté que no era tan velludo pero sí...
Este relato comenzó para nosotros, danny 18 y gippal, como una ilusión difusa que hemos hecho realidad. Como amantes de los buenos relatos eróticos quisimos hacer un relato conjunto y al hacerlo hemos conseguido algo más: una muy buena amistad que siempre conservaremos. Esperamos que os guste a todos.