A Johnny nunca se le olvidará que una vez deseó tener el miembro erguido como un asta de por vida. Los potingues de Lily pueden hacer milagros, ¡pero qué milagros!.
De cómo, por una suerte de equívocos, llegué a Arcadia, ese lugar donde habitan los dioses e idílicas vestales, dispuestas a hacer gozar a cualquier tipo bien dispuesto, aunque tenga tan poco encanto como tiene un servidor.
Aquella mata de pelos parecía un campo de trigo de Cornualles ondulándose bajo la suave brisa del verano. Varió después de dirección y envió el aire caliente directamente entre mis piernas.
Cogida en un café con un desconocido, que al final se volvió en conocido, solo de mis hoyos, ya que me bajó lo guarra en el servicio con ayuda de otro tío...
Una amistad virtual llevada mucho más allá…hasta el límite de llevar a cabo algunas de nuestras mayores fantasías sexuales… Dedicado a la maravillosa e inigualable Pilita… Un besote.