Les narro la historia que viví gozando al máximo de todos los placeres sexuales sin medida alguna, es la primera ves que gozo tanto de comportarme como una zorrita y recibir el año como tal, a lado de hombres desconocidos que utilizaron cada centímetro de mi cuerpo para cumplir toda sus fantasía, y así llevarme a satisfacer por todos mis pliegues más íntimos mi adicción por el sexo...
Me llamo Eva, tengo 23 años y les voy a contar algo que me cambió mi dulce y ordenada vida en un caos incontrolable en la que yo ya no llevo las riendas...
La conocí por casualidad y desde entonces no pude dejar de fijarme en ella, convirtiéndose en mi obsesión particular durante años, hasta que algo pasó, y lo cambió todo para nosotros...
Lentamente se despojaba de los vestidos, y se quedaba en ropa interior. Luego... se miraba al espejo, pasaba delicadamente sus manos por su vientre plano mientras quedaba de perfil al cristal, también se agachaba o se tocaba las nalgas o sus pechos, y acto seguido, se probaba otra prenda nueva. Giraba graciosamente sobre sus delicados pies, tanto con la vestimenta seleccionada o bien semidesnuda, y así me fue ofreciendo un espectáculo mucho más perfecto del que yo había esperado.