En una oportunidad una compañera de trabajo nos invito a algunos compañeros y a mi a su casa a tomar unos tragos, ella era de otra cuidad de donde se considera que las mujeres son muy calientes, específicamente Carupano-Venezuela.
Yo jadeaba impaciente, Roberto se abrazó a mi cuerpo, me besó el cuello, me acarició el coño con los dedos que habían explorado mi recto y sentí su glande duro como una piedra presionando para entrar en mí trasero virgen.
Jen Ling fue una persona "importante" en este mundo tan horrible, donde la vida y la muerte, dependen de las habilidades que tengas, pronto descubrira que la muerte de Jen Ling no fue tan facil y que el amor y la pasion alli tampoco son faciles. Pueden una persona castrada amar a otra?
Quien dice que no hay vampiros actualmente? Jack o Alucard pudo comprovarlo en una extraña experiencia de iniciacion vampirica, mezcla de sexo y sangre.
Cuando una nueva chica viene, todo el mundo no puede evitar recordar a Jen Ling, una heroina para algunos, una loca para otros. Forzada por su padre a ser del emperador, Jen Ling encontro la libertad a su manera. Aunque para ello tuviera que hacer cosas que nunca hubiera hecho.
Las pasiones de Kacena, nuestra hermosa Princesa guerrera, son fáciles de desatar. En esta ocasión, más aún, ya que Roma actúa en ella como un poderoso estimulante. Fiereza y sensualidad llegan a las puertas de la capital del Imperio.
Pasaron varios días en los que no sucedió nada especial. Yo me limitaba a echar miradas disimuladas a las chicas y a hacerme pajas a escondidas. Necesitaba tiempo para asimilarlo todo y pensar estrategias. Pero no hacía ningún progreso en lo que a sexo se refiere, por lo que andaba un poco desilusionado. Todo era bastante monótono, hasta que…
Es la historia de un muchacho que se da cuenta que sus sueños a pesar de ser realizados, nunca serán completos y caera en la mas atormentada mucha de sufrimiento.
Me abrazó fuertemente y su boca se fundió con la mía en un beso salvaje y lleno de deseo. Nuestras lenguas se cruzaron, como hacía mucho que lo hacían y sentí el roce de su verga en mi vientre. Me agache y tome su polla en mi boca como sabía que le gustaba, el glande encajado entre mis labios y la punta de la lengua jugueteando con él. Una ligera presión de sus caderas y se deslizó suavemente entre la lengua y el paladar. Yo permanecía quieta, él puso sus manos sobre mi cabeza y empezó a moverse como si me follara.