Me consideraba una persona tímida hasta cierto punto, en ese momento no estaba involucrada con nadie y ese chico me empezó a quitar el sueño a medida que lo veía todos los días durante los ensayos y preparativos del festival...
Me gusta que me esperes, que estés cerca de la puerta, cuando pongo la llave en la cerradura. A veces pienso, que en cierta forma tú misma eres como la puerta: pendiente de sentir que pongo, mi masculina llave dentro de ti, y que abro los caminos a tu placer.
Un sábado por la mañana, el coche, la carretera, una autoestopista adolescente, un policía en moto... y el maldito carnet por puntos. En fin, cosas que nunca crees que te vayan a pasar, pero que pasan.
Por un lado sus manos calmaban mis músculos contraídos y por otro despertaban en mí sensaciones placenteras y deseos más allá del mero masaje corporal. Terminaba cada sesión temerosa de que se notara algo de humedad en mi ropa interior.