Gisela traía debajo de su ropa, un coordinado hermoso color rojo, era un brasierr pequeño el cual le apretaba sus senos, haciéndolos ver mas grandes..., un hilo con encaje, que recorría sus nalgas y se perdían dentro de ellas...
Este es el desenlace de mis dos ultimos relatos, La cueva de las maravillas y Noche en el garaje, espero que lo disfruteis, tanto como yo disfute ese verano. Besos.
Succione lamí y mordí sus dos tetas deliciosas, y le di una lamida de abajo arriba entre ellas que hizo que Fabiola arqueara su cuerpo acompañado de un delicioso hmmmm mientras me tomaba por la cabeza con sus manos invitándome a seguir con ello.