Un trailero cincuentón a mitad de la carretera. Una sensual y misteriosa jovencita. Uno con semanas sin sexo. La otra ganosa de tenerlo. Todo apuntaba a un encuentro.
... y ahora me iban a coger. La tan preciada virginidad que mamá tanto me había inculcado, se podía ir a la reputa madre. Estaban a punto de penetrarme por primera vez, y eso era lo único que importaba en esta vida...
Al compás del rítmico traqueteo su calor en el hombro le erizaba la piel. Con la pelvis casi a la altura de su nariz él sintió el fuerte olor a sexo que emanaba de la joven.