Cada encuentro amoroso que teníamos culminaba con una fantástica culeada que María disfrutaba con el mas absoluto de los placeres. Yo me había acostumbrado a que luego de sus grandes acabadas se le escapara un poquito de pis producto de la presión que ejercía sobre su vejiga.
Ya les conté la primera vez que entré en el magnífico culo de María y cuanto disfrutamos ambos de aquella ocasión. También es cierto que a partir de ese momento, cada vez que nos encontrábamos ese ano me recibía con mucha alegría a punto tal que ya ni era necesario efectuar dilatación alguna pues se abría con gran facilidad.
Todo comienza hacia el principio de 2002 cuando María se inscribe en la última materia correspondiente a la carrera de abogado por lo que debía pasar todo un año conmigo. Para aquel tiempo, María contaba con 30 años, era divorciada y con un niño de cuatro años.