Con Paola eramos amigos desde los tiempos liceales. Una vezs terminado el ciclo yo me fui a estudiar una carrera universitaria a la capital del país. Un día me entere sobre la vida de ella, para mi sorpresa se había convertido en monja. Pero la vida nos depararía una bonita sorpresa...
Se sabe ofrecida a mí, y a las miradas circun-laterales que la envuelven y disparan más. Especialmente cuando agarro, con mis 4 dedos –la mano, excepto el pulgar- y le bajo la braga. Ella siente que le ven los pechos y la vulva, están cubiertos, por su ropa sudorosa, que esta bien ajustada y bien pegada al cuerpo. Arremangada su entre sus muslos su ropa interior, toma ánimo y va un momento, muy pijita ella al aseo, a subirse las bragas y limpiarse el flujo que le gotea sus muslos. Se siente humillada y como una puta cualquiera. Sigue muy excitada, UUUummm si hasta le tiemblan las piernas.
Cuando llegamos Diana propuso organizar varios juegos con el fin de que yo pudiese franelearla a mi prima, que yo aproveche lo mejor que pude y realmente me excite...