Sales de la ducha mojada, te tiemblan las piernas. Casi no puedes demorarte más, uuufff... Yo utilizo mis dedos hábilmente para repartirte esas gotas de tu flujo, es ese elixir de amor. Es antes de encularte, porque te haré gozar ahora con mis deditos, los que utilizo para masturbarte. Este es el momento, de hacerte sentir el maravilloso campaneo, de estas deliciosas sensaciones. Vas a tener ese sexo anal, ese que nunca has hecho, que aun no conoces. Es ese placer que sabes que a algunas apetece... tanto y tanto
Soy tu amo y se que finges estar dormida, te abandonas totalmente y quieres sentir el cariño y la animalidad de ser tomada y perforada por la polla de tu Amo. Tu misma, sabes que eres instrumento del placer propio y del de tu amo.
Todo sucedió en una noche que había empezado muy mal, un grupo de amigos y yo vagábamos por un parque que recorría la costa de nuestra ciudad. Habíamos pasado unas pequeñas vacaciones en casa de Ana, y todo parecía ir muy bien, demasiado bien, tanto que yo empezaba a preocuparme, y efectivamente, aquella noche algo explotó.