Siento como va haciendo que me aproxime hacia su cama revuelta, el edredón está desordenado sobre la misma, me tumba en ella y vuelve a hacerme el amor con sus brillantes pupilas... la humedad se ceba en mi.
A veces ya me habría suplicado que la introdujera en mi boca, o que se la agarrará, pero no le haría caso, de hecho si así me lo pide es cuando más me excitaré yo y mas retardaré los momentos.
Estábamos ya dormidos cuando de repente desperté porque escuche algunos ruidos, no sabia que era lo que había escuchado, así que me senté sobre la cama para escuchar con atención.