“Te confieso que nunca pensé que este momento pudiera llegar, aunque lo haya deseado un millón de veces”. “Admito que nunca se me pasó por la cabeza acceder a una cita así, y mucho menos que fuera a sentirme tan a gusto contigo”.
Rubia como de 1.80 con una cintura diminuta, unas caderas bien dotadas y lo que mas me llamo la atención, sus tetas, se adivinaban redondas y duras a través de un vestido corto sin mangas.
Es el flash back de Desesperados (I). Esto es lo que ocurrio antes de verme envuelta en aquella situación en la que mi mente quería mas de lo que mi cuerpo podia ofrecer.
Nos encontrábamos en un punto sin retorno, él estaba muy empalmado sin llegar al orgasmo y yo lubricaba, sentía un placer que empezaba a convertirse en dolor y un inmenso deseo de correrme que no se materializaba. Esto provocó una fuerte ansiedad y deseperación en ambos.