En un movimiento lento fuimos recostándonos sobre la cama. Mis manos al igual que mi boca, exploraban cada centímetro de su cuerpo, besaba su ombligo mientras acariciaba su cintura. Seguí subiendo hasta incorporarme hasta su boca, la cual no me cansé de disfrutar, al mismo tiempo aprovechaba para acariciar sus senos.
No se imaginan la de cosas que tiene que hacer una mujer para encontrar un puesto de secretaria...aisss, y es que hay algunos jefes que son unos degenerados...xd¡¡
Mientras ella estaba centrada en el monitor, yo no perdía ocasión de admirar aquel espectacular cuerpecito: su pelo negro con media melena, su cuello esbelto, unos pechos redondos y respingones, de cintura estrecha y una ridícula faldita que dejaba ver unas piernas de piel tersa y morena, todo realmente apetecible.