Ella me esperaba en el suelo de la habitación, tal y como había dicho. Me esperaba en la penumbra, completamente desnuda y con las piernas entreabiertas. La observé. Era la mujer más hermosa que había visto nunca y que posiblemente vería nunca.
Una chica espía a las parejas que se reencuentran en el andén del tren y acaba obsesionándose con los paquetes de los chicos. Hasta que un día consigue hacérselo con uno de ellos...
Era nuestro primer día juntos, nos encontrábamos bajo un cielo estrellado en una linda isla. La temperatura acompañaba. Los dos tendidos en la arena, cogidos de la mano, de fondo el mar. Tu cabeza se apoyo en mi hombro y a la vez tu mano se apoyo en mi cadera.
Comencé a resistirme, pero a el parecía gustarle, pues podía sentir su fuerte erección apretándose en mi vientre, sus manos se movían impacientes entre mis piernas, pero sin llegar a tocar mi vagina, lo que comenzó a encenderme casi de inmediato, de repente me empujó bruscamente hacia la pared haciendo que me golpeara la cabeza.