Todavía tengo casi todos los dientes, casi todos mis cabellos y poquísimas canas. Puedo hacer y deshacer el amor, trepar una escalera de dos en dos y correr cuarenta metros detrás del omnibus, o sea que no debería sentirme viejo. Pero el grave problema es que antes no me fijaba en esos detalles.
Mientras aquel itallian stallion me estaba dando un gran masaje, yo no me di cuenta que mi esposa se la habia pasado observandolo, sin saber que ella gozaria de algo mas que sus experimentadas manos.
Después de la magnifica y erótica noche que pase con Joel y Angélica ya no pude volver a ser el mismo, como sino hubiese sido suficiente con los acontecimientos de las ultimas dos semanas, esa noche al llegar a casa y ver a Laura sentí un sentimiento de culpabilidad a pesar de que ella había participado de las ultimas dos sesiones de sexo.