Llovía de tal modo que parecía que el mundo se venía abajo esa noche de verano, mientras Analía caminaba buscando la dirección de Erica...le daba verguenza tener que molestarla a esa hora de la noche, pero era la única persona a quién podía recurrir.
Le abrí las piernas. Suspiró ante mis avances, que ni en sus sueños húmedos habían sido tan rápidos. Recuperé la media cereza de mis labios con una mano mientras con la otra le abría los suyos vaginales...le pinté los labios de su coñito y le di a comer el resto de la cereza.
Nunca me pude imaginar que tendría esta experiencia con mi amiga Lourdes hace cuatro años. Es cierto que cuando estamos madurando siempre nos surge alguna experiencia lésbica, sobre todo con alguna de tus amigas. Yo no iba a ser la excepción. Ya sabes, se habla de chicos, nos desnudamos juntas, observas el cuerpo de tu amiga, nos contamos experiencias con chicos e incluso, tenemos alguna masturbación ambas, llegando incluso a acariciar el cuerpo de tu amiga para darle más placer si te lo pide.