Al hundir un dedo en mi concha separé las piernas, un gemido se me salió, disfrutaba esas caricias y mas aún porque éramos observadas por Diana, eso le daba una dosis de morbo indescriptible.
Queria encontrar un trabajo para poder conocer a alguna chica... Lo logré. Aprovecho para aclarar que este relato no tiene mucho contenido sexual... solo quiero contar mi historia y demostrar que sin importar la preferencia sexual, o las discapacidades es posible encontrar el verdadero amor. :)