Anaís tiene cuerpo joven, despertaba su propia admiración. Se cuidaba, y esperaba encontrar a alguien que la hiciera sentir una sensación superior a la de admirarse y quererse a si misma. Sus ojos y sus yemas no podían evitar acariciar sus aureolas, rosadas y levantadas como si fueran los sobreros de dos setas. Se levantaban, sobre la superficie de sus copas.
Debíamos alejarnos por muchas razones, porque esa línea que rije nuestras vidas que algunos llaman destino así lo dibujo en su mapa; pero antes queríamos vivir un día más bajo el designio de nuestro amor, amor bendito, amor grande y hermosos y es ahi donde comeinza este relato...
Fue una noche de locura cuando después de unos días celebramos nuestra noche de bodas...entre besos, caricias, lujuria y placer pasaron las horas dejando en nuestro cuerpo el olor tan peculiar de la piel y el sexo!
Somos amigas desde la infancia, nunca nos habíamos mirado con otros ojos que no sean de amistad, pero el correr de los años hizo que despertaran fantasías entre nosotras que al final se hicieron realidad...
Con mi amiga conocimos unas chicas mientras estábamos de vacaciones en la playa, eran jovencitas y muy apetecibles ellas nunca imaginaron lo que descubrirían con nosotras dos...