Soy Marilia. Yo estaba obsesionada por ser millonaria. En mis circunstancias, para conseguir ese objetivo solo me bastaba con preservar la virginidad de mi coñito. Pero eso no me impedía pasarlo muy bien con mis dos chicos.
Una bella mujer pura y recatada, pese a gustarle intensamente los hombres, por circunstancias ajenas a su voluntad -así es el destino- se ve envuelta en una situación que hace que se libere todo su potencial sexual como nunca habría imaginado, ¿pero que mujer no hubiera sucumbido en semejantes circunstancias?