Una sorpresa en casa un sábado, de la mano de su marido, un amigo y el hijo de este último. El joven se ve cortado en un principio, pero luego no le queda nada por hacer con Manuela.
Un profano pide entrar en la Orden teutónica de San Cojonancio y sufgre varias pruebas con temor pero tambien con cierto regocijo. Y de las que parece sale bien librado.
Manuela acude con su esposo a un gimnasio, llevada de la mano de otro compañero de Roberto que le prometio respetar la cuarentena impuesta a su mujer. No por eso las aventuras fueron menos cachondas.