Ellos también empezaron a correrse simultáneamente encharcándome con su leche por todos mis orificios, en un orgasmo conjunto y extraordinario, el cual finiquité con movimientos lentos y voluptuosos, sensuales, exprimiendo hasta la última gota de leche que subsistiera en nuestros cuerpos, pensando en el futuro que me había estado perdiendo, mientras caíamos a la cama adormilados, exhaustos y mucho más que satisfechos.