Hace mucho que no escribía nada, es que no me estaba pasando nada. Iba de la cama al living, sola como una ostra, nada que contar, nada de nada. Casi me iba a convertir en monja.
Después de hacer un cuarteto sensacional, como a todos nos pasa quedamos cansados de la relación que habíamos tenido, es la primera ocasión donde comparto a la mujer de mis sueños y aventurillas que es mi tía...
Me fui al baño y al poco rato aparecio mi cuñada, estabamos solas y paso el pestillo de la puerta. Me acorralo contra la pared y me pregunto, “ ¿Asi que estas cachonda? Yo la sonrei, “ A ver si esto te baja la calentura” Sus manos aprisionaron mis tetas y me beso profundamente, me metio su lengua y yo introduje la mia, yo le puse las manos en su espléndido culo y comence a amasarla, como si masa de harina de tratara.