Bajé la cremallera de sus pantalones y se los quité, vi unas bragitas doradas que apenas cubrían un sexo perfectamente depilado. Se las quité despacito, mientras besaba su vientre con besos leves… notaba como se estremecía.
Sabía que aquel sería un día especial, me desperté temprano y sentí rápidamente un “calor interno” que tenía la sensación que tendría que aliviar tarde o temprano...
La fantasía de mi esposo de verme follar con otro en nuestro automovil se hace realidad, haciendo que esa noche se vuelva una de nuestras experiencias más importantes.