Tranquila, jamas te tocaré si tu no quieres -tu voz profunda y bella, despertó anhelos en mi- Te contaré historias, y te invitaré a juegos. Sólo hay una condición, no me miraras hasta que estés dispuesta a entregarte a mí.
Parte ANTERIOR del relato "Cómo acabé en la cara de una niña de 12 años". En esta ocasión, les cuento cómo fue que aprendí el placer las pajas ¡Espectacular para todas las mujeres hambrientas de pollas!