Cuando estuve aseada y seca, salí al encuentro de ellos. Me aguardaban en el jardín. El sol se hundía en el horizonte, pero la temperatura era muy agradable. Rod, pasó un brazo por encima de mis hombros y acompañándome hasta donde estaba Alex, me dijo...
Después de casi una hora de tormento fui liberada. Me sentía bastante débil y con grandes dolores en todo el cuerpo. Me magreó las marcas y con una sonrisa me preguntó...
Fui depositada en el suelo, ante la presencia del Senador y algunas personas más que no llegué a identificar. Me sentía incapaz de despegar mi cabeza del frío suelo. Sí, pude escuchar como el Senador, decía...
Cogí mi coche y me encaminé a la ruta establecida. Al primer cliente que visité fue al que había llevado las revistas el día anterior. Abrió la puerta una joven de unos 16 años. Se trataba de la hija menor de mi cliente.
Hacía bastante frío, pero no me importaba después de la tarde que había vivido. Una vez en el coche, sentí un poco mas de calor y en cuanto cogió temperatura, casi me sobraba el abrigo.
La segunda parte de la terrible historia de Lorena; prisionera de unas mentes tortuosas cuyo goce supremo consiste en despertar de mil formas distintas el sufrimiento mas atroz que un alma pueda soportar. Lector, si en lugar de apiadarte de esta pobre muchacha, prefieres hacerla sufrir nuevos y más terribles padecimientos, solo tienes que escribir un mail y tu deseo se verá cumplido con creces.