Sin mediar palabra alguna, dos hombres se acercaron a Cristine y la condujeron hasta el extremo de una gran mesa. La ataron los tobillos a dos argollas que había en cada pata, separadas éstas 90 cm. entre sí.
Sentí a alguien que manipulaba las cadenas. Al abrir los ojos, me vi cara a cara con René. Me estaba enganchando la cadena al collarín, para a continuación pasar a engarzarme también las pulseras al collarín.
Una joven, recién salida de un convento, se enfrenta a un mundo desconocido para ella. (Basada en Justine de Sade). Pero como podrán comprobar quienes la lean, una simple mortal en manos del más aterrador destino.
Se habia levantado temprano, nerviosa y a la vez excitada por lo que iba a ocurrir aquel dia… pero nunca se imagino lo que horas mas tarde ocurriria...