El dolor que sentía me desgarraba los nervios; mis nalgas me ardían y a fuerza de tantos azotes como los que había ya recibido, llegué a pensar que no formaban más una parte de mi cuerpo. la risa cruel del vejete inmundo al que debía llamar "amo" atormentaban aún más mi sufriente espíritu...
Alison descubre que mas haya del sexo, quien ha comprado su primera noche busca desvirgar su inocencia, lo que la convierte en victima de un perverso juego.