Si me lo hubiesen contado hace tan solo unos días no lo habría creido.Acababa de acostarme con la mujer de uno de los camareros del bar donde suelo ir normalmente a tomar café.
Hacía calor ese día, era mediados de septiembre y me disponía a disfrutar de los últimos días de permiso que me quedaban, antes de volver a incorporarme a mi rutinario trabajo.
Mi tía había llegado de su viaje, entre otras causas esta habia sido uno de los motivos por el cual nos habiamos distanciado un poco, teniamos ya cerca de tres meses de no compartir en la cama. El dia de su llegado la habia recibido en el aeropuerto y llevado directo a su casa, donde la esperaba mi prima, y de alli me habia retirado a mi apartamento.