Nunca creí que le daría lo que ella deseaba tanto... una verga joven y un amigo tierno y cariñoso que la tratara como lo que era “una reyna” y que la hiciera gritar como puta y llenar su culo virgen y rosado de semen.
Hoy disfruté de la experiencia, hoy encontré una mujer. Era como ver la belleza de una emperatriz, la sensualidad de una diosa griega. Con su mirada invitaba a la locura; con sus gestos invocó a la pasión; con su voz provocó el revuelo de mi imaginación; con su experiencia, me hizo ver las estrellas; con su ternura disfruté del placer puro; con su entrega provocó un estallido en mi ser; con su energía un sin fin de fantasías; con su boca, un viaje al Universo del deseo y con sus sordos gemidos la mejor experiencia de mi vida.
Al fin había llegado el momento, el tiempo que más había deseado. Con 18 años, un vehículo propio y 2.500 dólares en los bolsillos me disponía a afrontar mis primeras vacaciones sin mis padres ni hermanas. Una semana que se presentaba inmejorable.
Se hinco sobre la cama, para arreglar el costado opuesto, su vestido se levanto y en uno de sus movimientos pude observar que estaba sin calzones y pude ver su rosada vulva gordita, brillante y jugosa. Fue un impulso irresistible, baje de la cama, me puse detrás de ella con mi verga extendida y dura como nunca, levante el vestido sobre la cintura. Ella gi...