Un encuentro fortuito con la vecina del piso de al lado provoca una serie de experiencias, que hacen al autor del relato vivir experiencias gratificantes.
Doña Adriana, no contratarla hubiera sido un error
Sentí miedo pero sabía que aquella mujer lo estaba haciendo intencionalmente. El espectáculo era por demás excitante. La mujer abierta de piernas con unos calzones que apenas le cubrían aquel pelambre impresionante...