Nunca me habia fijado en el, al menos no de esa manera. Chris tenia entonces 13 años y yo 17, el era un crío que siempre estaba por allí por el barrio, nunca le preste atención a pesar de que vivíamos el uno al lado del otro, quizás por la diferencia de edad.
Todos en algún momento hemos tenido un cantante al que hemos amado con todo nuestro corazón y al que nos encantaría conocer en persona. Yo tuve mucha más suerte: no solo le conocí, si no que, por una noche, le hice mío.
Ale y sus amigas me pidieron les enseñara a bailar, y aunque al principio rechace la idea acepte sin ninguna doble intención. Pero ellas aprovechaban para excitarme hasta que un día eso me llevo a desvirgarlas.