Yo siempre he sido adicta a algo: cuando era pequeña, los cigarrillos fueron mi primer vicio serio; luego descubrí el sexo solitario y me pasaba las noches...
Hasta que poco a poco y empujando como salvaje fue entrando, primero la punta y luego todo, ella lloraba de dolor y se limitaba a recargar la cabeza en el asiento para no gritar.