La agarramos entre todos y comenzamos a manosearla, primero como jugueteando, pero debido a sus intentos de defensa, poco apoco nos fuimos acelerando. La lolita se retorcía defendiéndose del ataque, pero no podía gritar ya que era sordomuda y solo hacia gestos desesperados.
Lara va a estudiar a casa de una compañera empollona muy aniñada. Para sorprenderla le cuenta sus aventuras, y la compañerra decide hacer de Lara su juguete erótico.
Esta es mi historia real, lo que me sucedio un dia al salir del trabajo. algo que me relajo por cierto, un excitante juego entre dos completos desconocidos. real.