Estaba tan alcoholizada como Maribel, como Yolanda y los demás… Fui al baño y me lavé la verga, luego abrí el refrigerador y me tomé una Coca Cola, incluso comí algo de lo que habían servido: botanitas y poco de pastel. A las ocho de la mañana yo era amo y señor de esa casa…
Este relato que presento a continuación narra la apasionante vida que llevo con mi hermosa hijita de 12 añitos y de la excitación que siento cuando veo que otro hombre abuse de ella.