Yo sabía q Carlos era violento, pero nunca lo habia probado en mi propia carne. En cierto modo me excitaba la idea de que me violara, pero tambien me daba miedo. Finalmente el destino decidió: Carlos me rompió el culo.
El desconocido sabía hacer vibrar mis cuerdas y manipular a su antojo mis tiempos. Manejaba la lonja de cuero como una lengua de fuego que estremecía mi piel. No pude evitar mojarme ante la calentura que me provocaba aquella singular caricia... Me levantó el vestido dejando al descubierto mi voluminoso culo ingenuamente orlado por una insinuante tanga. El cuero del rebenque se engalanó con mi traste, mimándome cada centímetro de piel, dibujó mis glúteos y lamió, por detrás, mi concha como quiso.
Me relajé y bombeó y gocé; salió de mi culo y se metió en mi concha y bombeó y me relajé y gocé; y salió de mi concha y se metió en mi culo y bombeó y me relajé y gocé; y salió de mi culo y se metió en concha y bombeo me relajé y gocé; y salió de mi concha y se metió en mi culo y bombeó y me relajé y gocé y bombeó en mi culo y acarició mi clítoris y apretó mis senos; y me culeaba, y me cogía y me culeaba; y yo lo recibía, lo absorbía y me iba y me iba, y me daba, y me iba, y me daba...
Sofía es una chica confiada, demasiado filantrópica, que piensa que todo el mundo va de buen rollo. Se dará cuenta bruscamente que no viene mal en la vida una buena dosis de desconfianza.