Después de aquel día en que Sandra y yo habíamos caído en el jueguito de mostrar nuestras partes en plena oficina, solo una vez habíamos hablado al respecto, y fue para decir que ambos estabamos muy arrepentidos de lo que habíamos hecho.
En muchas ocasiones ella me había descubierto tratando de ver sus tetas por entre la blusa del uniforme, sin embargo nunca me dijo nada, e igualmente, yo la había descubierto varias veces viendo mi trasero o mi parte frontal, y tampoco le había dicho nada.
Este es mi primer relato. Es una historia real. Ya que no puedo contárselas a nadie, me gustaría compartir mis aventuras con vosotros. Estoy casada pero no puedo resistirme a los hombres. Hoy os cuento lo que me pasó con un compañero del trabajo.
Yo ya estaba bastante ebrio y cmencé a buscar una habitación para recostarme un rato, dos de ellas estaban cerradas con llave - pude imaginar que en alguna de esas estaba Manuel disfrutando de las bondades de la chica foránea -