Sin querer abrí uno de su cajones... Buscaba otra cosas... Se puso colorada... pero que muy colorada... Los usas? Si... dijo sonrojada... Delante de ella sigo revolviendo la ropa y descubro que tiene varios, y de distintos tamaños.
...así comencé a disfrutar la excitación que me iba inundando. Lo que nos llevó a una pasión más intensa, sus manos habían bajado hasta mis nalgas acariciando con fuerza su redondez sobre la delgada tela del vestido. Entonces...
...dormitaba en mi pecho… yo la vista fija en el techo. El dulce e innegable placer de un orgasmo que se alejaba lentamente, la tibieza del abrazo después de éste, las mieles de haberlo hecho con alguien diferente… la culpa de la infidelidad. Todo mezclado me da vueltas en la cabeza.
Gracias a una recomendación, conocí a un muy buen mecánico, pero lo más importante para esta historia es que también conocí en profundidad a su espectacular esposa...