Después de una ceremonia religiosa por un sepelio, pasó lo que ya de alguna manera se manifestaba entre los dos. Ella y yo casados. Quien iba a pensar que esta mujer tan juiciosa, era tan ardiente.
Adriana de 19 años casada y no bien atendida por su esposo, empieza a descubrir el morbo y la sensualidad a su alrededor siendo seducida por un viejo cerrajero.