El marido invita a cenar en su casa a un amigo y a dos colegas de profesión,él se tiene que ausentar del domicilio, y la esposa se siente muy atraída por uno de los colegas.
Continua el seguimiento del detective que me ha puesto mi esposo. El tipo me sigue sin bajarse del auto. Así que yo, con maldad muevo bien el culo al caminar, como para castigarlo. Al final se baja del coche...
Creo que Armando, mi esposo, mi único y verdadero amor, sospecha de mi fidelidad, y ha puesto un detective a seguirme. Los hombres son terribles... Y encima me encuentro con José que tantos buenos recuerdos me ha dejado, y sigue con ganas de seguírmelos dejando...
No éramos amigos sino algo así como conocidos con algo de confianza, así que, como el dicho dice; las novias de los amigos son sagradas, tal vez la de este muchacho no lo fuera...