Lola lanzó un grito de dolor, pero sus caderas se arquearon hacia atrás propiciando los movimientos, esperaba con ansia ese orgasmo que sentía inminente. Miguel entraba y salía violentamente, golpeando con sus testículos las nalgas, produciendo un sonido de tamborileo que la enloquecía.
No sé por que me asedian tanto los hombres. Creo que son pruebas de Dios. Por suerte mi marido casi no me asedia. Así puedo dedicarme a mi cruzada religiosa educativa, para salvar a los jóvenes de los peligros de la lujuria.
La historia que les voy a contar ocurrio hace cuatro años, y es veridica aunque nunca en mis mejores sueños pense que me iba a ocurrir yo soy gerente en una empresa de venta de automoviles y tengo a mi cargo a comerciales, mecanicos, administrativos etc.
Mi feligresa personal, Daniela, está aprendiendo sobre los peligros de la infidelidad. Ahora está aprendiendo con un amigo de su novio. ¡Y aprende con muchas ganas!