La quinceañera está progresando en su aprendizaje. Mi cruzada educativa para salvar a los jóvenes sigue adelante. Y el padre Gonzalo me apoya, ¡y cómo!
He decidido emprender una cruzada educativa para prevenir a los jóvenes de los peligros de una sexualidad desenfrenada. Mi larga experiencia de esposa fiel me avala. Y he comenzado con la quinceañera cuya confesión me resultó tan turbadora, pobre criatura.
No me lo creerás, pero estoy dudando de si debo hacer tantos esfuerzos para serle fiel a mi amado Armando. Pero, ¿sería yo capaz de engañar a mi marido con otro? Debo hacer la prueba, me dije.