Este relato ilustra como por azar me folle por primera vez a Marta, mi vecina del 3-2, estando ella embarazada de 4 meses. Es un hecho real, aunque los diálogos no sean muy exactos.
Una mujer joven y casada, responde a un anuncio de contactos, dispuesta a satisfacer su deseo de estar con alguien de su propio sexo. Sin embargo, esa no era la única fantasía que iba a cumplir...
Mi confesor me pidió que me pase de su lado del confesionario, y me sentí muy honrada. Ahora soy una feligresa en ascenso. Y las cosas que pasaron con el santo varón no hicieron peligrar mi condición de mujer fiel. ¡Pero qué tranca que carga el padre!