Mi esposa me confiesa sus encuentros depravados con una compañera de su trabajo y con unos gringos. Ya no la soporto, su promiscuidad morbosa me tiene harto. Se está poniendo muy feo ésto. Me grita delante de los niños que soy un maldito cornudo pito flaco. Ya me cansé.
En mitad de la noche, Patricia le hace una visita a Setián, el mejor amigo de su marido, y que duerme en la habitación de invitados... después del encuentro, ya no habrá razones por las que temer al lobo.
Aquel viernes había sido un día bastante flojo de ventas. Nos acercábamos a final de mes y la gente no tenía excesiva pasta en los bolsillos como para comprar electrodómesticos...