Al despertar me sentía excitada, aún con el aroma a sexo por toda la habitación y el sabor dulce del semen en mis labios; había sido una noche delirante, llena de pasión y mi culo lo resentía con mucho placer, aún podía sentir el ardor y dilatación que mantenía.
Eran ya casi las 8, el tránsito había estado muy pesado, iba llegando del trabajo después de un día lleno de problemas, lo primero que hice fue desnudarme completamente y darme un buen baño.