Vivo solo, soy un chico que practica el travestismo en la intimidad, de hecho en mi casa siempre ando vestido de mujer, a veces ando con vestido, con minifaldas y blusas escotadas, pantalones blancos de mujer con pantaletas rojas (para que se noten) o a veces de plano con puras pantaletas, brassiere y zapatillas que es como me siento mas femenina, eso si bien maquilladita porque eso me hace ver mas bonita.
La pijas grandes siempre fueron mis predilectas y esta vez no me iba a achicar. Sergio, un viejo amigovio mío, que supo darme terribles cojidas, me conectó con un amigo suyo que gustaba de transformistas, pero que tenía una dotación, es decir un choto, de dimensiones fuera de lo común.
Hacía un rato ya que había terminado de vestirme y maquillarme, el espejo me devolvía la imagen de una putita y eso me hacía feliz. Mientras pensaba en eso, el timbre sonó, anunciando la llegada de Marcelo. Lo recibí con un besito en la boca, él me tomó por la cintura y me besó con un beso muy profundo.