Hacía un rato ya que había terminado de vestirme y maquillarme, el espejo me devolvía la imagen de una putita y eso me hacía feliz. Mientras pensaba en eso, el timbre sonó, anunciando la llegada de Marcelo. Lo recibí con un besito en la boca, él me tomó por la cintura y me besó con un beso muy profundo.
Después de ver fotos de travestis, una ocasión con la noche por delante, me decido a hacer realidad mis fantasía de estar con una travesti. Fué mi noche de suerte.
Raúl, por su confianza en mi casa entró justo en el momento en que tenia la lencería de mi madre, creo que él fue compresivo conmigo mi de dió el trato que quería sentir.