Ella, mi esposa, iba ataviada con un vestido de color rosa mexicano que le llegaba un poco arriba de las rodillas; ella es en realidad hermosa: delgada y de fino cuerpo.
El doctor se acerco y me dijo que también me despojara de la blusa, obscultaria mis pechos, lo cual se me hizo extraño. Sentada en la camilla me baje la bata y me levante la blusa, solté el bra.
La obsesión por los enormes y voluminosos senos de mi jefa, sin desearlo me llevaron a observarla tirando dentro de un carro, sin que ella se de cuenta... y a otras cosas mas...