Continuación de Pura Lujuria. Un grupo de amigos se encuentran a dos precisosas chicas en un bar, una de ellas antigua novia. A partir de ahí lo pasarán muy bien.
Transcurría la tarde, la nostalgia y melancolía hacia presa fácil de mí. Las chicas parecían haberse esfumado, hasta que decidí salir y darme una buena juerga.
Supercaliente lo jalé para uno de los dos privados que tiene el baño. Para mí fortuna nadie llegaba y de nueva cuenta le pregunté: “¿Quieres mamármela?” El putito, como si fuera mudo, me volvió a decir con la cabeza que sí. Se agachó para tenerla a modo y sin pensarlo dos veces se introdujo mi verga en la boca.